Despido improcedente: qué es y cómo actuar.

Cuando una empresa despide a un trabajador ese despido debe tener unas causas justificadas que den lugar a la extinción o finalización de ese contrato laboral antes de que se cumpla la fecha indicada en él y que fue firmada por ambas partes (empresa y trabajador). La legislación, en concreto, el Estatuto de los Trabajadores recoge las causas y los tipos de despidos que pueden producirse: despido o extinción del contrato por causas objetivas, despido disciplinario, despido colectivo…

Si un despido no cumple con las condiciones recogidas en el Estatuto de los Trabajadores como causas legales y justificables para el despido por parte de la empresa (faltas de asistencia, incumplimiento de horario, ineptitud probada del trabajador, etc.) puede ser denunciado y calificado como despido improcedente.

Igualmente, un despido puede ser considerado como no objetivo si se ha producido por alguna razón de discriminación en contra de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución Española: razón de sexo, edad, religión, etnia o raza. Igualmente pueden ser considerados como improcedentes aquellos despidos producidos como consecuencia de la solicitud de exenciones o derechos relacionados con la maternidad o paternidad y la conciliación familiar. Realmente en estos casos el despido no se declara despido improcedente sino que se declarará despido nulo.

Si la empresa ha decidido despedirnos debe de entregarnos la carta de despido en la que figuren las causas de la extinción del contrato antes de que se haya cumplido la fecha de cumplimiento del contrato. Si consideramos que el despido no está justificado o que no ha cumplido con los requisitos formales para ello, cuando firmemos el documento (la carta de despido) debemos indicar en el que no estamos conformes, escribiendo junto a la firma “no conforme”.

Un despido no es improcedente hasta que no es reconocido como tal, o se declare despido nulo. Por tanto, para reivindicar nuestros derechos (de admisión en la empresa o de pago de indemnización por despido improcedente) debemos de dar unos pasos legales. Contar con el asesoramiento de un abogado especializado en temas laborales y despidos es importante para asegurar que realizamos todos los trámites correctamente y en los plazos adecuados.

Inicialmente se intentará llegar a un acuerdo entre la empresa y el trabajador a través de un acto de conciliación al que debemos acudir con nuestro abogado. Para ello, se debe presentar una solicitud denominada “papeleta de conciliación” y acudir a los Servicios de Mediación, Conciliación y Arbitraje de las  Comunidades Autónomas (SMAC). En muchas ocasiones las empresas evitan llegar a juicio y llegan a una solución pactada con el trabajador. En otras ocasiones no se llega a un acuerdo y habrá que acudir a juicio.

Es importante tener en cuenta los plazos que la ley nos da para interponer la demanda de conciliación, los plazos para solicitar el desempleo, calcular lo que nos corresponde de finiquito, la documentación que debemos aportar, etc. Todo ello nos lo indicará nuestro abogado laboralista especializado en despidos.

 

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