En muchas circunstancias a lo largo de nuestra vida seguro que vamos a necesitar los servicios de un letrado que nos asesore o que ejerza nuestra defensa.

Elegir el abogado adecuado no es una tarea fácil porque, aunque partimos de la base de la profesionalidad de todos los que nos dedicamos a esta honorable profesión, son muchos los factores que ayudan a una mejor y más productiva relación con el cliente, que, obviamente siempre ayuda de forma positiva a afrontar cada caso con una dosis añadida de probabilidades de éxito.

Hoy, desde Valentín Aguilar Abogado queremos acercar a nuestros lectores al perfil habitual y deseable de un buen abogado laboralista capaz de afrontar tantas y tantas casuísticas, problemas y conflictos relacionados con el desarrollo de nuestro trabajo.

Todo lo que debes saber para elegir el abogado laboralista más apropiado.

En una relación contractual existe siempre empleador y empleado. Ambas partes tienen reconocido en nuestras leyes derechos y deberes de una parte con respecto a la otra.

En España, la especialidad del derecho que se encarga de resolver las situaciones relativas a las relaciones laborales y el mundo del trabajo es el llamado Derecho Laboral, por lo que a los abogados especialistas en ello se les denomina abogados “laboralistas”.

Al igual que un médico se especializa en determinadas patologías o en una rama de la medicina, el abogado también adquiere esa especialización, lo que lo lleva a ser el encargado de afrontar los casos relativos a esa rama de la abogacía por encima de otros.

Un abogado laboralista defenderá en unas ocasiones al trabajador y tendrá otros casos en los que será el representante de la empresa, por lo que ha de controlar al más mínimo detalle todas las normas relativas al ámbito laboral desde ambas perspectivas.

¿Qué papel juega un abogado laboralista según si trabaja para la empresa o para el trabajador?

  1. A) Como representante del trabajador o de un colectivo de trabajadores, podrá realizar las siguientes funciones:
  • Reclamaciones de cantidad en sueldos y complementos.
  • Accidentes laborales, secuelas e indemnizaciones.
  • Acoso laboral.
  • Negociación de convenios colectivos.
  • Despidos procedentes o improcedentes.
  • Extinción de contratos.
  • Reducciones de jornada.
  • Bajas de maternidad y paternidad.
  • Conflictos en la concesión de permisos.
  • Subidas salariales.
  1. B) Como representante legal de la empresa o el empleador:
  • Conflictos laborales entre ambas partes.
  • Cumplimento de la ley en cuanto a tipos de contratos.
  • Salarios justos y en base a norma.
  • Velar por un entorno seguro. Prevención de Riesgos Laborales.
  • Sanciones por incumplimiento de funciones.
  • indemnizaciones.
  • Altas y bajas de contratos.
  • Ceses.
  • Subidas salariales.
  • Revisar contratas y subcontratas.
  • altas y bajas en Seguridad Social.
  • Jubilaciones.
  • Permisos y licencias.
  • Bajas por enfermedad, maternidad o paternidad.
  • Representación sindical de los trabajadores.
  • Velar por los intereses de la empresa dentro de la legalidad.

Pero… ¿Cómo podemos saber si estamos trabajando con un buen abogado laboralista?

En muchas ocasiones nos ponemos en manos de profesionales de todos los ámbitos de la vida (médicos, docentes, carpinteros, fisioterapeutas, fontaneros…) sin tener información previa ni fiable sobre ellos y su trayectoria profesional.

Lo mismo ocurre en multitud de ocasiones cuando buscamos la defensa o el asesoramiento de un letrado para nuestro caso, y yo no hablamos sólo del terreno laboral, sino en todas las especialidades del derecho que, en algún momento de nuestra vida pudiéramos necesitar.

Veamos algunas recomendaciones para ponernos en manos de un buen abogado laboralista:

  1. Cercanía y cordialidad: al igual que ocurre con los médicos y otros profesionales sanitarios, nos acercamos a estos profesionales de la abogacía en la inmensa mayoría de los casos, porque tenemos un problema, y complicado, que resolver a nivel profesional. Entablar relación con una persona empática, con capacidad de escucha, tranquilo, observador y dinámico en su relación hacia nosotros es fundamental para la buena defensa del caso, para comprender los hechos, fijar objetivos realistas y mantenerte informado del estado del procedimiento (p. ej., SMAC y Juzgado de lo Social).
  2. Experiencia en la rama laboral: otra virtud que bien podría ser casi la primera y más importante de las características que han de definir a estos profesionales. El rodaje sirve para evitar lagunas en la trayectoria de nuestro caso, tener recursos con los que asumir de forma efectiva la defensa, y saber reaccionar a tiempo es algo que otorga el haber pasado ya por experiencias similares. Además, la práctica en  la negociación, la conciliación administrativa (papeleta ante el servicio autonómico competente) y el juicio (LRJS) marca la diferencia, así como el manejo de plazos de caducidad y prescripción propios del orden social.
  3. Buenas referencias: es muy habitual preguntar a los más cercanos por la trayectoria profesional de un abogado antes de decidirnos a contratar sus servicios. Las experiencias positivas o negativas de muchas personas pueden condicionar el hecho de que veamos como apropiado o no la persona del abogado al que nos hemos acercado.
  4. Honorarios: todos los servicios de un abogado están sometidos a unos honorarios que es conveniente dejar claros antes de poner en manos de alguien nuestra defensa o el asesoramiento que precisemos.
  5. Cerca de nuestro entorno: si elegimos un abogado de otra ciudad, o de una zona de la provincia distante o con mala comunicación, ello puede repercutir negativamente en la relación fluida, personal y próxima que debemos tener con él. Es cierto que a veces tenemos excelentes referencias de alguien que no está para nada en nuestro entorno más inmediato por lo que, si contratamos sus servicios debemos ser conscientes de esa dificultad añadida.
  6. Formación específica en derecho laboral: imprescindible junto a la experiencia, porque la capacitación procede en grandísima medida de la formación específica. Certificaciones, cursos, acreditaciones o un máster en derecho laboral debe acompañar siempre a estos profesionales. La actualización constante es imprescindible dada la intensidad reformadora de los últimos años.
  7. Buen negociador: esta es una de las características que debe definir entre otras muchas, a un buen abogado laboralista, pues poner de acuerdo ambas partes consigue evitar acabar en juicios, primando siempre el intentar conciliaciones y posturas comunes que puedan ofrecer una solución convincente a todos, equitativa y por supuesto menos costosa para todos.

No dudes en ponerte en contacto con nuestro despacho de Valentín Aguilar Abogado si te encuentras en alguna situación de disputa o problema de índole laboral, ya seas empresa o trabajador.

Nuestra dilatada experiencia, la capacitación y especialización en derecho laboral, la cercanía y empatía con nuestros clientes son algunas de nuestras mejores cartas de presentación y parte del secreto de nuestro éxito en la defensa de sus intereses.

Todo ello y mucho más te ayudará a confirmar que has llegado elegir el abogado que necesitabas.

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