Laboral

  • El acceso al trabajo, sus condiciones y la extinción son algunas de las principales preocupaciones del ciudadano.

    Cada vez son más los ciudadanos que no disponen de un puesto de trabajo. Para incorporarse al mercado laboral hay que participar en procesos de selección, que no siempre respetan la legalidad.

    Una vez logrado el puesto de trabajo, no siempre el empresario respeta los derechos laborales. Entre los más incumplidos están:

    • el abono de la contraprestación y cotización necesaria para atender a las necesidades personales y familiares, de acuerdo con la legislación, y
    • el desarrollo en condiciones adecuadas de las tareas asociadas al puesto de trabajo.

    Ambos incumplimientos pueden llegar a provocar depresión o ansiedad. Además, el ciudadano en no pocas ocasiones es en el puesto de trabajo donde pasa la mayor parte de su tiempo.

    Uno de los momentos más traumáticos es el despido, frente al que el trabajador/a podrá reclamar en un plazo breve. Más adelante daremos algunas recomendaciones para afrontar esta situación con garantías.

    En definitiva, el mundo empresarial tiende naturalmente a maximizar sus beneficios reduciendo sus gastos, en muchas ocasiones a costa de los trabajadores. Por ello, este despacho ha optado desde sus inicios por estar especializado en la defensa de los derechos de los trabajadores, no asumir a empresas como clientes.

    De la experiencia acumulada durante más de 15 años y de los resultados obtenidos a través de una encuesta de calidad realizada por una entidad externa para este despacho, se puede concluir que, además del acompañamiento jurídico, el cliente precisa de un trato cercano que le facilite adoptar las decisiones personales, tales como demandar o no a la empresa y la elección del momento para hacerlo.

    En el derecho del trabajo, para obtener el mejor resultado es fundamental elegir el mejor momento y la forma más óptima para reclamar los derechos. Como algunas reclamaciones tienen unos plazos excesivamente cortos, se recomienda pedir cita con el abogado con la mayor inmediatez, para poder tener la opción de decidir.

    No existen soluciones únicas o mágicas, pues no todos los casos son iguales. Así las decisiones deberá adoptarlas el cliente en función de distintas circunstancias, con el asesoramiento jurídico adecuado. Así la propia situación personal y necesidades del cliente y la forma de ser y gestionar los conflictos que tenga el empresario, serán fundamentales a la hora de tomar las decisiones.

    Es fundamental un buen análisis previo a fin de defender mejor los intereses del cliente. Una reclamación idéntica frente a dos empresarios distintos puede provocar una reacción distinta en el empresario, despidiendo fulminantemente al trabajador/a o no. Tampoco es igual la situación de un trabajador/a que quiere dejar su puesto de trabajo ante un trato empresarial que no quiere soportar más y que quiere que se le abone todo lo que se le debe y una indemnización si corresponde, a la de otro que quiere intentar mantener el puesto de trabajo, pero con una mejora en sus derechos laborales.

    En definitiva, la asistencia jurídica que se ofrece es personalizada, y sobrepasa el mero hecho de comprobar si la situación laboral es legal o no y la mera interposición automática de acciones judiciales.

    El cliente es lo principal para el despacho, no existiendo pues un mero interés económico en la prestación del servicio. La claridad es importante, por lo que se realizará un presupuesto previo, y la forma de pago será personalizada y cómoda, acordada con el cliente. El despacho solo aceptará aquellos casos que considere altamente viables, evitando gastos innecesarios para el cliente.